Nuestros foto_recuerdos

Las Fotos son recuerdos sobre el escritorio, los momentos felices que pasamos juntos, los guardare dentro de una caja y la cerrare para no verlos y solo la abrire cuando estemos juntos...Solo para
recordar
10-Abril-2005
Pese a todas las contrariedades sufridas los últimos días he podido salir adelante, no negando el dolor, ni tampoco el cansancio, pero si en cierto modo ignorándolos un poco, ya que el hecho de pensar en ellos podría hacerme mal.
EL otro día iba en el bus y vi. a un niño llegando del colegio a su casa e inmediatamente recordé el calor que sentía cuando abría la puerta de la antigua casa y la cerraba muy rápido, para que no se escapara ese calor, el cual me recibía junto al olor a fritura, que iban de ser sopaipillas a unas rosquitas, claro preparadas por mi mamá la que me saludaba con un –Cambiate ropa y labate las manos para tomar once!
Luego al terminar de comer ella lavaba la losa y yo hacia mis tareas del colegio, ella siempre me ayudaba y terminábamos justo antes de que llegara mi papá, que casi siempre nos traía algún alfajor o un chocolate. Era su turno de tomar once a él le gustaban las allullas y los huevos revueltos, a veces me sentaba junto a el y me daba de lo que el comía mi hermano hacia lo mismo, al terminar él se iba al baño y nosotros al sillón para ver la televisión. En invierno esta rutina era interrumpida porque había que encender la chimenea, recuerdo los gruesos troncos que él traía y la casa llena de humo cuando estaban mojados. Yo siempre me acercaba al fuego hasta sentir un leve ardor en mi rostro, mamá siempre me regañaba, decía que era peligroso.
Sí comenzara a recordar todas las razones por las cuales me regañaban, creo que olvidaría muchas, pero siempre se repetían algunas como, por que hacia autos con las migas del pan y toda una autopista en la mesa, por tener las manos bajo la mesa, por meterme en las conversaciones de los adultos, por quedarme dormido en el sillón, por desarmar mis juguetes para crear otro diferente, por ser tan prolijo al lustrar los zapatos (treinta minutos por lo menos), por prestar mis juguetes.
Recuerdo cuando papá me enseño a andar en bicicleta, yo pedaleaba y él equilibraba más de una vez casi nos caímos, pero siempre que hacia algo bien me decía -¡“ese es mi toro”!. Creo que nunca tome en cuenta el que me lo dijera.
En el colegio era mamá quien iba a las reuniones, siempre participo fue tesorera, incluso del centro de padres, lo que por un lado me ayudaba , porque siempre estaba allí, pero por otro no me sacaba los ojos de encima.
Sin Querer
Solo caminaba por la vereda oriente de la Alameda camino al instituto, cuando note que una pequeña joven de contextura media, caminaba casi al mismo paso veloz que yo. Sin cruzar palabra comenzamos a competir por quien caminaba más rápido, hasta que llegamos a Ejercito. –Dejemos lo en un empate. Dije tratando de parecer simpático
-¡No te gane! Exclamo en forma coqueta y sonriendo, dejando ver una sonrisa que era vitrina de unos hermosos ojos obscuros con matices cafés.
Ese momento fue eterno, solo nos miramos, esperando que el otro dijese algo o simplemente hiciera un gesto, creo que ambos olvidamos lo retasados que estábamos.
Aquel día ninguno asistió a clases, solo comenzamos a caminar uno junto al otro y hablamos del clima y de otras tonteras de las que solemos hablar cuando no tenemos de que hablar. Dijo que le gustaba el patinaje artístico, pero que no lo practicaba. Me hablo de Ángeles y hadas. A lo que yo, hombre de ciencia y teoremas no acostumbraba a oír, ni mucho menos hablar.
Luego de un rato, en un acto de cobarde valentía, tome su mano (¡no se por que!) en forma tímida y ella la sujeto con firmeza, fue como si por medio de ellas algo dentro de nosotros se uniera.
Seguimos caminando hasta que me detuve y la bese (fue repentino). Ella dejo a entrever su inocente inexperiencia, lo que hasta en cierta manera me tranquilizo. -¿Por qué hiciste eso? Pregunto. -¿Hiciste? Hicimos querrás decir. Asenté sonriendo. Mi estomago, parecía una centrifuga, de tantas vueltas que daba. Me miro y solo sonrió. Al ya haber caminado mucho nos sentamos. Yo quite el bolso de su hombro y lo deje en la banca, la tome por la cintura, ella rodeo mi cuello con sus brazos, nos miramos y volvimos a besar, ya con más calma, por largo rato.
La verdad es que algo en ella me empezaba a aburrir, pero no quería dejarla. Porque lo que con ella había sentido y hecho, jamás lo había experimentado y me sentía bien junto a ella. Se nos hizo tarde y debíamos irnos. Simplemente se despidió, sin decir más, hizo un desprecio y solo se fue.
Ahora, después de un tiempo, nos hemos reencontrado, ya había dejado de pensar en ella y solo era lo que paso ayer, nada mas que un agradable recuerdo.
Afloraron las promesas, las miradas y los sueños. Otra vez las manos sudadas y este estomago que no deja de dar vueltas, nos besamos sin decir palabra, sin promesas, solo fue el momento en que todo al rededor se detuvo y entre ella y yo nada más existían un par de helados, sus manos tomando las mías, como si no quisiesen soltarme más. Minutos después otra despedida.
Vivimos momentos importantes juntos, nos apoyamos y aceptamos, luchamos, mentimos para estar juntos, bailamos y lo más importante caminamos. Porque no importa que seamos, siempre seremos nosotros, no importa donde estemos, siempre estaremos juntos.
Puedo decir que no la Amo y dejar de verla, dejar de pensar en ella o simplemente estar con otra, pero tarde o temprano nos reunimos y todo segué igual.
-¿Como te llamas? pregunte con cierta picardía, sonriendo y mirándola a los ojos.
-Andrea, contesto, otra vez sonriendo.
Sabes que eres Tú!
Como de cuentos
La verdad es que nuestra historia es realmente una historia de amor.
Por muy cursi que paresca pase momentos ue nunca olvidare junto a ella, fue lo que nunca busque pero siempre quise. Pero se termino y ya sera un año de eso, en un momento creo que deje de pensar en ella, conoci a gente y realice cosas que habia postergado, viajes, hobbys ypara no variar trabajo.
Ahora se cumplira una semana desde que nos vimos por ultima vez, desde que nos besamos, unimos nuestras manos y miradas, las que decian mas que las palabras. Dijo que si tubiera 25 se casaria conmigo (paresco un cabro chico) yo creo que lo pensaria mejor esta vez.
No puedo negar que me gusta la idea de un reencuentro, pero que tambien me aterra.
Por ahora me entretengo con mi cine, mi carrera y mis metas a corto plazo.
Soy un hincha wea
La llame mas de ocho veces, claro que estaba algo angustiado por el despido de mi amiga, el condoro de mi hernano y que el gerente me precionaba por el baner que se rompio.
No puedo negar que por hincha weas he logrado muchas cosas, hasta mi actual ascenso y en casos puedo decir que estoy orgulloso de ser un hincha weas
Si quieres saber más sobre lo que es ser un hincha weas, visita el blogg del Pato Cuevas
www.cuevasenelcuchitril.blogspot.com